El gran torrente de incorporaciones a Peñarol culminó muy cerca de la
conclusión del período de pases. Los aurinegros, apremiados luego de la
lesión de Damián Frascarelli lograron su objetivo: contratar a un
arquero experiente y de capacidad probada.
Nicolás Biglianti es desde ayer jugador de Peñarol. En el semestre
pasado resultó figura consular en el arco de Rampla Juniors, el club
sensación del Torneo Apertura.
Luego de las desventuras que vivió, el deportista ni se imaginaba
que el destino le iba a deparar tamaña oportunidad: "A los 32 años no
lo esperaba", enfatizó. "Es un sueño cumplido. Ahora me esforzaré al
máximo para colmar las expectativas de toda la parcialidad de Peñarol.
Tengo presente que la verdad está en la cancha".
Demostró buena capacidad en el Apertura y no desconoce todo lo que
encierra ser el titular del puesto que ocupará en los mirasoles: "No sé
si la cuestión pasa porque el arco de Peñarol quede grande o chico.
Atajo igual en todos lados. Defender es mi prioridad, aunque es claro
para mí ni siquiera se debe empatar. Hay que salir a triunfar en todos
los encuentros"
El ex Rampla Juniors le dio un mensaje a la hinchada de los
carboneros a propósito de sus características y lo que van a apreciar
de él: "A los simpatizantes de Peñarol les confieso que soy un arquero
loco. Apuesto mucho a salir para sentirme seguro. También soy de los
que achica. Es fundamental la atención y los movimientos para darle
tranquilidad al resto de los compañeros, que estén realmente seguros.
También hablo bastante y trato de mantener las líneas ordenadas para
que no nos lleguen más de la cuenta a nuestra área".
Biglianti considera que a Peñarol vino gente muy importante y que
para él será un orgullo "compartir el vestuario con todos esos
monstruos. La felicidad que hoy vivo es enorme. De aquí en adelante
seré uno más para colaborar. El fin es que el grupo sea cada vez más
fuerte y todos tiren para el mismo lado con el mismo ímpetu. Para
Peñarol no es una obsesión salir campeón sino una obligación que
perdura en el tiempo, algo que cualquiera en este país lo sabe".
No pocos fueron lo sinsabores que debió digerir en su trayectoria
como futbolista: "Todo lo malo que me pasó fue bravo de soportar. Acá,
antes de venir a Rampla me quedaba sin equipo y tenía que ir a laburar
y a jugar al interior. Todo ese esfuerzo que hice, el no rendirme ni
bajar jamás los brazos me permitió salir a flote. Después hubo de todo.
Las fiestas fueron duras porque Rampla estaba mal económicamente. Nos
dieron cuatro mil pesos. Lamentablemente fue lo que pudieron conseguir
y tuve que pasar Navidad y fin de año con ese escaso dinero".
Mañana los dirigidos por Gustavo Matosas debutarán ante Central y
Biglianti sostuvo que está pronto: "Si el técnico lo decide, juego. Me
encuentro bien físicamente y técnicamente. Ya me puse la camiseta de
Peñarol. Hay que estar óptimamente sí o sí".
Desventuras
Una odisea en el exterior
Biglianti tuvo que volverse hace poco del exterior, concretamente
del país del altiplano: "A Bolivia fui a pasear. Un feo paseo. Me
prometieron el oro y el moro, pero no cumplieron ni ahí y me vine con
el ánimo por el piso".
Comprar una casa, su sueño
"El club Aurora de Bolivia acordó conmigo una prima importante y un
buen sueldo. Viajé con grandes expectativas. Pensaba que al fin iba a
poder comprarme un a casa. Se frustró el pase, pero ahora todo cambió".